Crisis humanitaria en Andalucía

En la presentación de su memoria anual de actividades, la Cruz Roja de Andalucía destaca que ha atendido en 2018 al triple de inmigrantes que el año anterior, lo que ha llevado a la Presidenta de esta organización, María del Mar Pageo, a definirla como una crisis humanitaria de dimensiones similares a la de los cayucos del año 2006 en las costas canarias.

Un total de 53.687 inmigrantes fueron atendidos en 2018 por los más de 30.000 voluntarios de esta organización en los puertos de Andalucía donde suelen llegar en las embarcaciones de Salvamento Marítimo que los rescatan en alta mar (son pocas las pateras que llegan directamente a las costas).

Por importante que nos parezca esta cifra, no son más que un 8% del total de la población atendida en todos los programas sociales de la Cruz Roja en Andalucía y, si nos referimos exclusivamente a inmigración, representa entre un 9% y un 10% de la inmigración total que hubo en el mismo periodo en toda España.

A la inevitable pregunta sobre las declaraciones de VOX, que señalaba a Salvamento Marítimo como “Servicio de autobús para las mafias” Pageo ha respondido que “es increíble que haya sectores que rechazan a las personas que llegan” y que siempre “tenemos que acoger a esas personas”.

En su alocución no lo dijo, pero las expectativas para el año en el que estamos no son nada halagüeñas a este respecto. No hay motivos para creer que el flujo de inmigrantes se reduzca de un año a otro y los acontecimientos de la vecina Argelia hacen más que probable un considerable aumento de la presión migratoria sobre la frontera sur española; algo para lo que no parece que nos estemos preparando, ni en España, ni en esta Europa a la que cada vez se le indigestan más las políticas migratorias. Coincidiendo con la publicación de estos datos hemos conocido, por ejemplo, que Italia ha vuelto a rechazar a 50 inmigrantes rescatados este lunes por una ong de su país.

Si de algo nos debieran de servir estas cifras aportadas por Cruz Roja es para demandar a nuestros responsables políticos un debate sereno y realista sobre esta cuestión, más allá de diatribas electoralistas. Es necesario fijar políticas que permitan garantizar la supervivencia y dignidad de los afectados, acabe con las mafias que se lucran con las necesidades ajenas y evite el populismo de quien denigra el trabajo de los que arriesgan sus vidas por humanidad por conseguir unos votos de saldo.